El KOBIDO es el masaje facial más conocido y aplicado en Japón con fines estéticos y terapéuticos, sus resultados han sido demostrados científicamente.

Es una combinación de los principios de la Medicina Tradicional Asiática, consiste en un masaje integral, previo diagnóstico médico tradicional, cuyo objetivo es lograr un equilibrio entre los órganos internos, piel, los músculos, el sistema óseo, las articulaciones, la energía, la sangre y los líquidos corporales, favoreciendo la salud corporal y facial, al mismo tiempo previniendo y tratando las afecciones que puedan aparecer. Se basa en los principios de la medicina tradicional, por lo que está considerado como un masaje bioenergético.

Su principal objetivo  es la prevención de enfermedades, evitando así el deterioro de la salud, retardando el envejecimiento, y mejorando la calidad de vida.

Para los japoneses la belleza es un equilibrio entre lo físico y lo psicológico, lo interno y lo externo. La cara o el rostro es la expresión de lo interno, si hay desequilibrios internos y la energía corporal está en desequilibrio por regla general se afecta a la cara.

Masaje kobido facial

El Kobido trabaja los tsubos (puntos acupunturales), el principio es activar la energía facial, tonificar, sedar o armonizar de acuerdo al diagnóstico y la necesidad de la persona que lo recibe, de esta forma tiene gran resultado en el tratamiento de las cefaleas, migrañas, cervicalgias, parálisis facial, bruxismo, queloides y en la estetíca.

El Kobido se realiza en la cara, cráneo, cuello, nuca, orejas y en los ojos; las manipulaciones son más profundos y comprende de maniobras propias que no se aplican en otros masajes.

En Japón es utilizado en grandes clínicas y centro de salud y estética, y está aprobado por el Ministerio de Salud Pública.

Masaje japonés kobido

¿Qué es Kobido?

El Kobido es un método manual de la medicina tradicional, preventivo, terapéutico y estético que aumenta y favorece la vitalidad, elimina la fatiga muscular y mental, estimula la capacidad natural del cuerpo de autoprotegerse y autosanarse, es un método de terapia bioenergética, mediante la presión de puntos llamados en idioma japonés tsubos, que se encuentran en los llamados meridianos o canales por donde circula la energía de cada órgano y la vísceras del cuerpo. Esta energía se denomina Ki y está presente en nuestro cuerpo haciendo que funcione adecuadamente, cuando está en movimiento o circula de forma equilibrada.

El Kobido es uno de los pocos masajes  faciales en los que se realiza diagnóstico, siendo el mismo que el de la medicina tradicional asiática con sus principios diagnósticos.

La esencia del Kobido radica en el uso de los dedos y las manos, en el diagnóstico y el tratamiento, la sensibilidad del tacto de los dedos permite detectar diferencias en la piel, músculos, rigidez, cambios de temperatura, nódulos, aspereza de la piel, inflamaciones, cambios en la textura de la piel, sequedad, exceso de grasa y otras afecciones que pueden estar estrictamente relacionadas con enfermedades crónicas, como rigidez del cuero cabelludo en personas con padecimiento de migraña, o dolor y contracturas del músculo masetero en personas afectadas de bruxismo.

Las habilidades que deben desarrollar los practicantes de Kobido, no pueden adquirirse en corto tiempo, estas se desarrollarán con la práctica sistemática y la superación constante, las manipulaciones se realizan con gran armonía, ritmo, suavidad y destreza, son muy técnicas, se ubican en el concepto de la medicina sutil y las presiones o maniobras que se realizan en los tsubos necesitan de gran tacto y precisión. En el Japón se dice: Los ojos del terapeuta Kobido son las yemas de los dedos.

Con el Kobido se producen cambios o respuestas psicofisiológicas de relajación, se logra con la práctica sistemática, desarrollar la capacidad y respuesta de relajación en personas con poca capacidad de relajación o sometidas a sostenidas estado de estrés, tiene eficaces resultados en trastornos del sueño como insomnio, pesadillas, sonambulismo y en la enuresis nocturna. En los niños hiperactivos y con la falta de afectividad, resulta de gran ayuda en sus tratamientos. Está considerado como una de las terapias manuales con altos resultados estéticos, terapéuticos y para la prevención y el mantenimiento de la salud.